DANIEL CORONELL | 2005/06/25 00:00 Descubriendo al verdugo Por unos escasos segundos se quitó la capucha informática, sin quererlo dio pistas sobre sus socios y, sobre todo, permitió ubicar la procedencia del anónimo Las amenazas arrancaron a finales de abril. Un cobarde amparado en el anonimato llamó para decir, en medio de horribles imprecaciones, que mataría a mi hija de 6 años, a mi esposa y a mí. Desde ese día ha vuelto a comunicarse para entregar datos del sitio donde vivíamos, de los horarios y la existencia normal de mi familia. Unas semanas después, sumaron otro ingrediente macabro. A la sede del noticiero llegaron dos coronas mortuorias: La primera a nombre de mi esposa y de mi hija, la otra para mí. El mismo día, otros dos periodistas recibieron ramos fúnebres. Los investigadores descubrieron que habían salido de una floristería de Paloquemao, y ésta informó que fueron despachados por otra de Pereira. Allá, aseguran que pagaron esas flores en efectivo y ...
por @OParraAnaliza - @OParraVida