Piense mal y sobrevivirá. Permanezca alerta a cualquier ruido mientras está de regreso a su cueva. Abra los ojos por si un león lo acecha tras la hierba. Al detectar algo, una sombra, un movimiento inusual, cualquier cosa, no dude. Corra, escóndase, súbase a un árbol. Es preciso ser más astuto y más rápido que los demás. El más torpe y confiado de la tribu suele terminar en el estómago de un felino. En la sabana africana, hace 70.000 años, esperar lo peor era apenas lógico. Ya no. El homo sapiens pasó de ser un animal como cualquier otro a ocupar lo más alto de la cadena alimenticia. Aún así –explican los psicólogos evolucionistas– se niega a aceptar que su mundo es un lugar mejor. Todavía cree que la está pasando mal, que todo está a punto de irse por un barranco. Sigue tan negativo como en la Edad de Piedra y si tiene dudas de su destino recurre a un invento de la modernidad: lee los periódicos del día para confirmar que el mundo está de cabeza. ¿Alguien puede explicar...
por @OParraAnaliza - @OParraVida