En los hombres tsimano, una etnia del Amazonas boliviano que no habían tenido contacto previo con el fútbol, la testosterona se incrementó un 30% mientras jugaban, y se mantuvo un 15% más elevada durante un tiempo después de finalizar el partido. Y cuenta Eduardo Galeano, escritor: "En el fútbol, como en casi todo lo demás, los primeros fueron los chinos. Hace cinco mil años, los malabaristas chi nos bailaban la pelota con los pies. La valla estaba al centro y los jugadores evitaban, sin usar las manos, que la pelota tocara el suelo. De dinastía en dinastía continuó la costumbre, como se ve en algunos relieves de monumentos anteriores a Cristo y también en algunos grabados posteriores, que muestran a los chinos de la dinastía Ming jugando con una pelota que parece de Adidas. Se sabe que en tiempos antiguos los egipcios y los japoneses se divertían pateando la pelota. En el mármol de una tumba griega de cinco siglos antes de Cristo, aparece un hombre peloteando con la rodill...